Una novela nacida en las playas de Zahara



                  Jesús Zamora Bonilla (Madrid, 1963) se ve a sí mismo más bien como lector que como escritor. Ha devorado libros y más libros (y, por supuesto, cuentos y tebeos) desde que su madre le enseñó a leer a los tres años. Adora las librerías, las bibliotecas (de hecho, eligió su casa por la proximidad a una biblioteca pública), y es un apasionado de los ebooks. Le gustan sobre todo las novelas históricas y las intrigas que te mantienen pegado al libro durante horas y horas, pero lo que más valora en una novela es que esté bien escrita, con personajes y diálogos creíbles, sin hilos sueltos o anacronismos, en las que se nota que el autor domina de principio a fin cada elemento de la historia. Por eso, sólo se ha puesto en el lugar del narrador cuando ha estado convencido de poder crear una obra que a él mismo le encantara leer.

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  La idea central de Regalo de Reyes le comenzó a rondar hará unos seis o siete años, dando largos paseos por la playa interminable de Zahara de los Atunes (Cádiz), donde suele pasar sus vacaciones, un idílico entorno al que se homenajea en la tercera parte de la obra. Esta comenzó siendo el proyecto de una novela juvenil, no muy ambiciosa, con una trama arqueológica más o menos ligera, y, como parte principal, el manuscrito sobre la infancia de Jesús en Séforis. Pero a medida que los personajes “contemporáneos” fueron cobrando forma se desgajaron a su vez en dos tramas: una que ocurre en los años 50 (la excavación, el hallazgo del manuscrito y la huida con él en secreto), y otra en nuestros días (con la nieta del arqueólogo principal convertida en una estrella de las revistas del corazón). A su vez, cada uno de estos dos protagonistas fueron insuflándoles vida a otros personajes, que crecieron, y crecieron, y crecieron… hasta hacer que el propio manuscrito de Séforis quedase reducido a una pequeña parte de la novela. Al fin y al cabo, el corazón es también sólo una pequeña parte del cuerpo.


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                  ¿Séforis? Tal vez a muchos no os suene todavía ese nombre, lo que no es extraño. Pero se trata ni más ni menos que de la capital de Galilea en tiempos de Jesús, la corte principal del rey Herodes Antipas (no el de la “matanza de los inocentes”, sino su hijo, el que juzgó a Jesús a la vez que Pilatos durante la Pasión). Y Séforis está a tan sólo una hora de marcha desde el pueblo de Nazaret, de modo que Jesús no sólo tuvo que pasar por allí muchas veces camino a las otras ciudades vecinas en las que predicó (Caná, Magdala, Cafarnaún, Tiberíades, Gádara…), sino que un carpintero o constructor (tektón) que residiera en Nazaret, seguro que tenía en Séforis su fuente principal de trabajo. Pero, a pesar de ello, Séforis, esa gran ciudad de nombre tan sugerente, de lujosos palacios, mosaicos, templos y teatros, no es mencionada ni una sola vez en todo el Nuevo Testamento. Nunca. Ni tan siquiera de pasada, o indirectamente. ¿Qué pudo suceder en Séforis para que los evangelistas decidieran borrarla así de su memoria, y de paso, de la de cien generaciones posteriores? La historia de Regalo de Reyes se basa en la conjetura de que Séforis representaba la síntesis de la cultura grecolatina y la tradición judía, algo que pudo tener que ver con los orígenes de la doctrina de Jesús de Nazaret, pero que los evangelistas prefirieron ocultar. Muchas ciudades helenísticas contaban con escuelas de filosofía griega (como, por ejemplo, los famosos “jardines”, fundados por el filósofo Epicuro trescientos años antes), y Séforis no tenía por qué ser una excepción. De hecho, la organización social de las primeras comunidades cristianas parece un calco de la de los jardines epicúreos. ¿Quién sabe? Es una conjetura, naturalmente, pero que al menos da lugar a una bonita historia.

Entrevista en "Los libros que me cuentan": "El Quijote de las novelas de misterio"

Os dejo el enlace a la entrevista que me ha hecho J.M. da neta en su blog "Los libros que me cuentan", y una frase de su introducción a la entrevista:
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"Regalo de reyes es una novela distinta, porque toma el género de la intriga y la conspiración histórico-religiosa y lo plasma y deshace como en su día el Quijote lo hizo con las novelas de caballería."
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(NOTA: Obviamente, la comparación con El Quijote hay que tomársela cum grano salis).
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Más entradas:
* Voz Pópuli: "La novela más importante del año"
* Doblones de a Cuatro: "El Umberto Eco español"